-La Figuración-

El mundo de la escultura se vio truncado desde la introducción de la abstracción. Aunque después regresaría la figuración, el realismo en escultura ha quedado relegado a la mínima expresión. Si paseamos por nuestras ciudades y vemos esculturas, seguramente reconoceremos la figura de quien representa aunque siempre utilizando un lenguaje propio de la figuración, tensando la cuerda entre formas naturales y composiciones que simbolizan esas mismas partes. Es la nueva forma de entender la escultura y vamos a repasarla junto a un escultor que ya ha colocado varios homenajes en nuestra provincia, hablaremos de José Lillo Galiani.

Si algo hemos aprendido con la escultura del siglo XX es que el material es primordial. Hay dos referencias fundamentales para los escultores, Pablo Gargallo y Julio González. Su trabajo consiste en recoger una tradición clásica y fusionarla con lo experimental que tenían las vanguardias. De esta manera por medio de planchas de metal se configuran volúmenes y vacíos, teniendo el material toda su visibilidad. La escultura se crea a partir de huecos (a veces llenos, a veces vacíos) dejando intuir de una manera explícita –ahí entra el grado de abstracción personal del autor– la figura que representa el artista. Toda una tradición escultórica durante el siglo XX se sostiene en esta idea muy escuetamente.

El trabajo del artista de hoy en día abarca una gran amplitud de géneros. Si rebuscamos en la obra de nuestro artista encontraremos escultura pública, madera, piedra, metal, figuración, tradición, abstracción, etc. Es difícil encasillar al escultor en una palabra o etiqueta, por ello, hemos dado una referencia para tener una idea de su trabajo. Encontraremos como buen manchego una rama quijotesca, en la que hay diferentes episodios de la novela cervantina. También encontramos homenajes como el poeta Juan Alcaide, a Paco Nieva, trabajadores del campo o mitología popular; esta idea de trabajar figuras locales en un estilo vanguardista, recuerda a esas tendencias del siglo XX. En Lillo Galiani parece una tónica general: un torso clásico con un piercing en el ombligo y un tatuaje, una Venus tumbada en la playa, un Orfeo vanguardista, un paisaje de puntas góticas, esa dualidad entre actualidad y tradición se encuentra presente en su trabajo haciendo del artista un conocedor de la técnica y amante de la Historia del Arte.

Además de su trabajo denominado por la crítica como ‘expresionista’, también dispone de obras más abstracta. Esa tensión entre lo figurativo y lo abstracto se mantiene a lo largo de toda su trayectoria, por ello podemos ver cómo hay ideas con ciertas reminiscencias bucólicas. Su obra en piedra contiene unos temas más libres y dispares, posiblemente, debido a la maleabilidad de la piedra. Una trayectoria que ha conjugado obra de autor y encargos con una gran versatilidad a la hora de trabajar distintos materiales. Si viajas por La Mancha, estate atento a las esculturas que encuentres, pues seguramente más de una tenga la firma de Lillo Galiani.

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